A mi edad

por | Mar 2, 2022 | Reflexión | 6 Comentarios

A mi edad..

¡Cuánto daño hace esta frase!

Hace unos días, escuché a una mujer de unos 55 años que regenta una carnicería decirle a un cliente que su hijo debería aprovechar ahora a probar diferentes trabajos hasta encontrar el que le haga feliz, porque el tiempo pasa y después uno debe conformarse con el que tiene.

Un escalofrío me recorrió el cuerpo acompañado de una tristeza profunda, la misma que imagino siente esa mujer al no permitirse buscar la felicidad.

A mi edad…., a tu edad….

Lo escucho a menudo, y siempre me pregunto ¿dónde estará escrito lo que puedo hacer y no en cada edad? Y por supuesto, ¿quién lo ha decidido?

No hay normas escritas, no hay prohibiciones legales, no hay castigos para quien incumpla con esas indicaciones.

Y sin embargo, la mayoría de nosotros acatamos esas leyes sin rechistar porque se supone que es “lo que hay que hacer” (otra frasecita a estudiar…)

Sé que las razones de cada quien para hacer suya esa frase pueden ser infinitas y variopintas pero percibo unos hilos conductores de base, comunes en la mayoría de los casos:

Miedo al rechazo y necesidad de aceptación, que se traduce en una necesidad de acatar las normas de mi colectivo

Miedo al cambio, que se convierte en resignación justificada.

Miedo al fracaso, que nos invita a la parálisis y a mantenernos en la zona de seguridad.

Estos miedos y otros tantos, proceden del sistema de creencias que envuelve a la mayor parte de nuestra sociedad. Una sociedad controlada por unos pocos (da igual el momento histórico, siempre ha sido así) que necesitan mantenerla lo menos feliz y empoderada posible para mantener su control.

Elegimos encarnar en La Tierra, en un planeta dual, para experimentar todas las polaridades del Amor. Así que desde esa visión no voy a juzgar el hecho de que un puñado de seres sometan al 99% de la población (sin olvidar, que ese 99% permitimos que eso ocurra).

Pero después de eras y eras de ese desequilibrio, siento que es el momento de comenzar a dar pasos que nos lleven a una sociedad más libre, más adulta, más feliz.

Y eso, sólo nos corresponde a cada una/o de nosotras/os.

No sirve echar balones fuera, no nos ayuda culpar a otros, no nos transforma quejarnos o resignarnos.

Es momento de tomar acción, de tomar la responsabilidad de nuestras vidas, de elegir cada día la Vida que deseo.

No es cierto que haya un listado de cosas que  puedes y no puedes hacer o pensar en función de tu edad. Nada está bien o mal, nada es erróneo o correcto.

Es tu visión y tu creencia la que determina ese juicio.

Y ahí, están implicadas la lealtad inconsciente a los miembros de familia o de tus entornos, la necesidad de ser “buena” o “bueno”, el deseo de no diferenciarse para no ser rechazado o criticado….

Todos esos condicionantes nos alejan de nuestra libertad de elección y por tanto de nuestra felicidad.

Todos/as tenemos el derecho (y yo diría que la responsabilidad) de vivir una Vida lo más feliz posible.

Y eso no significa lo mismo para todas/os porque mi felicidad depende de cosas diferentes que la tuya.

Así que te invito a soñar en voz alta, a escribir una lista de lo que realmente te apetecería hacer, pensar o decir y no te permites.

Y una vez la tengas completa, te animo a hacer al menos una de esas cosas que hasta el momento no te has permitido.

Verás que el mundo no desaparece, más bien, brilla con más intensidad.

Te abrazo. Feliz Vida.

Cinta

 

MIRADA SISTÉMICA

terapia-constelaciones-sistemicas

 

 

6 Comentarios

  1. Puff!!No puedo estar mas de acuerdo.
    La edad es otro barrera limitante para la mayoría de la gente.Yo creo que se confunde con que con la edad quizás cambies hábitos ,te puedan apetecer cosas mas tranquilas..Es de ir,hay cosas que te las da la edad.Muy diferente es que no puedas hacer cambios en tu vida.Siempre se puede cambiar y mejorar independientemente de la edad.Yo tengo 50 y soy un alma joven😀😁😁

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    • Querida Izaskun, doy fe de tu alma joven y bella!

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      • Cuanta verdad hay en tus palabras. Sólo nosotras podemos permitirnos eso que nos hace felices.
        Mi lista es extensa, algunas de ellas no las hago por falta de dinero, como viajar más. Me encantaría montarme en una furgoneta y dar la vuelta al mundo 🌎. Me gustaría montar en globo, no sé cuando lo haré, pero seguro que la edad no me lo va a impedir.
        En nuestros círculos, he aprendido que ser libre es una de las cosas más enriquecedoras que hay y la edad no debe de ser una cadena que lo impida. Gracias por tus palabras.

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        • Gracias a ti por romper tus cadenas. Cuando un@ de nosotr@s las rompe, nos recuerda al resto que tod@s somos capaces de hacerlo. Estoy deseando ver esas fotos de tu vuelta al mundo y de tu viaje en globo. Mientras tanto, disfruta mucho de tus pequeños viajes diarios. Un abrazo.

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  2. Cuando me preguntaron de niña a ver qué quería ser de mayor, yo contesté que quería ser libre. La mujer que me hizo la pregunta (una vecina), me revolvió el pelo, algo que me enfurecía terriblemente, y después de sonreírme, me lanzó: «pero mira que eres rarita, hija….»
    Supongo que me consideraba rarita porque no había respondido que de mayor quería ser enfermera, o secretaria de dirección, o cualquier otra profesión.
    Y ahora, a mi edad, estoy recorriendo el sendero de mi libertad, mi verdadero Ser y mi felicidad.
    Soy mayor, muy mayor, pero encaro cada día y cada nuevo proyecto de mi vida con la ilusión de una adolescente.
    Gracias Cinta por tan maravillosa y acertada reflexión. Me ha encantado

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    • ¿muy mayor comparada con quién? ja,ja,ja ¿y quién dijo que ser rarita es negativo? raritas somos todas y todos en una u otra forma, así que …. ¡viva lo raro!

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